viernes

El Bicho

 Ese verano fue feliz. Había esperado con todas mis ansias la llegada de las vacaciones. Harta de cuidar de otros en mi trabajo, quería tiempo para mí. Había entendido después de mucho tiempo, que la gente muy rota, si no encuentra la vuelta por sí misma, es como un vampiro que te drena la energía; eso con tal de salvarse y de sobrevivir: pura necesidad desbocada. A estas obvias conclusiones de autoayuda barata había llegado luego de un largo proceso de terapias de todo tipo y color, rituales, hechizos, canalizaciones, visualizaciones, etc. La última terapia con la que estaba experimentando, se llamaba “corte de lazos”: durante 14 noches antes de dormir, debía imaginarme a mi y a la persona elegida para reformular el lazo, en una habitación blanca y dibujar con un azul fluorescente, un ocho infinito que nos rodeara a ambos y luego, deshacer el link con más imaginación; soltarlos, liberarlos. Recuerdo que cada corte tenía su cualidad. Por ejemplo, el lazo entre mi mamá y yo era como el brazo de un pulpo, y yo veía que con un hacha partía en pedazos ese material orgánico y chicloso que nos unía y de ahí salía como un jugo de color verde que se desarmaba en el aire, al cual remataba con una fogata porque siempre me pareció que el fuego era el más efectivo de los elementos, para la purificación. Luego, en mi mente, arrojaba al mar las cenizas. Con esto quería ser transformada definitivamente; confundía el perfeccionamiento engañoso del alma con la liberación absoluta del espíritu. Entendía otras cosas, que acá no es momento ni lugar de mencionar, pero resulta una imagen efectiva que espero llegue donde tiene que llegar. Para esta época, llegar a este conocimiento no había sido fácil. Como dije, me dedicaba a otros, a cuidar de otros, seres rotos, niños destrozados por sus familias, por el sistema, y también a “perfeccionar” mi alma a través de cada terapia “alternativa” que apareciera en mi camino “evolutivo”. Volvía de la agotadora jornada laboral, caminando por Corrientes, como para tomar un poco de aire antes de meterme a la línea roja que empezaba en Alem. A veces, caminaba un poco más, paseaba teatros, librerías, monumentos con palomas y gente filmándose, con la imagen de fondo del prócer cagado por palomas. Me ponía los auriculares, y escuchaba la plataforma de videos que me daba mi celular, especialmente aquellos videos que fermentaron luego de la plandemia, aquellos desesperados gritos para “despertar a la humanidad” y salvarla una vez más de su autoaniquilación eterna. En fin, llegó a mi esa información, dio justo que los algoritmos dedujeron un tipo de perfil, un mercado de gente  que quería salvarse de algo, porque había quedado un poco desquiciada y bastante conspiranoica. Se hablaba de la Antártida, de los ovnis, del gobierno mundial, de la ascensión planetaria a la quinta dimensión, etc. De entre toda esa maraña multicolor pero monocromática de la “nueva era”, encontré un dato bien práctico, quería resultados. Di con el tema de los contratos del alma. Resulta que según esto, uno pacta antes de venir a este mundo determinadas cosas, pero siempre te cagan. Entonces, para liberarse de tamaña injusticia, el alma que en un rapto de conciencia y rebeldía se da cuenta de que no tiene porqué volver a repetir lo mismo una y otra vez, pierde la memoria y sucumbe al engaño una y otra vez. Sin embargo, todavía puede “hacer” algo. Imaginar la desesperación que puede llegar a sentir un ser que se entera que acá no hay salida, que todo está al revés, que esto es un gran engaño, un mal chiste, pergeñado por el sadismo absoluto de un dios extraño, con el que estará eternamente en desventaja. ¿A quién o a qué dirigirse para hacer justicia, vengarse, a quién amenazar, atentar para terminar definitivamente con esta tremenda y siniestra obra? ¿Qué podía hacer? Me puse a seguir recetas, ¿qué podía perder si lo había intentado todo? Las drogas y los pasatiempos entretenidos no me interesaban más, el suicidio no era viable. Quería estar lúcida y dar mi pelea; no quería seguir consintiendo la esclavitud que intuía, la de darle sentido a esta gran equivocación de la que había que salvarse de una vez y para siempre. Hay veces que cuando uno sabe algo ya no puede hacerse el tonto… Entonces seguí los pasos, anoté todo, leí lo que encontré para sacarme todas las dudas. Me volví fanática, resuelta a quemarlo todo; todo aquello que estaba pactado y yo no sabía, todo debía escribirlo varias veces, firmarlo, leelo y prenderlo fuego luego, en mi sahumador, luego arrojar las cenizas y tirar la cadena. En casa estaban desconcertados, no entendían pero yo me había puesto una meta y creía que llegaría, quería resultados concretos y visibles en mi cruzada rebelde por la verdad. Y de repente, algo sucedió. Se mudó al edificio una vecina nueva, justo abajo. Se hacía demasiado la buena, y eso ya era sospechoso en sí mismo: nunca creas en la renguera de un perro. En fin. Sigo. Ya les había contado, estaba llegando a un momento crucial y estos rituales me habían acercado a instantes de elevada plenitud indescriptibles en palabras, pero eran, y eran compartidos de la mano de mi compañero de vida. Lo que empezó a cambiar, es que a cada sensación placentera y vital (que cada vez era más frecuente debido a mi ardiente trabajo espiritual) se venía un ataque de esta señora. Si. De pronto, la buena vecina, se había ensañado con mi persona y la de mi compañero. Al principio eran cosas tontas, sutiles acusaciones fundadas en estereotipos pedorros de quien se cree por encima del otro para andar señalando la privacidad ajena; luego, los ruidos que hacían nuestros gatos de noche que supuestamente eran a propósito porque la queríamos despertar y la vigilábamos; pronto le agregó ataques en el lavadero de violencia verbal explícita y llamados a la policía. Cada límite cruzado no tenía retorno y la apuesta iba por más. Todo empezó a perder consistencia hasta volverse una pesadilla. Y sucedió tan rápido… escaló desde insultos y acusaciones delirantes, hasta el nivel de escupitajos, palazos en la madrugada a nuestra puerta, todo tipo de rituales y simbolismos escabrosos, tijeras que apuntaban a nuestro patio, basura colocada en nuestra puerta, y cosas por el estilo. Pensamos estrategias, compartimos ideas, trazamos planes, visitamos comisarías, fiscalías, abogados, inmobiliarias, vecinos, asambleas. Pedimos ayuda pero nada parecía favorecernos más todo lo contrario; la suerte estaba con esta desquiciada enferma de odio, creída de su ejemplaridad y de su papel aleccionador en nuestra vida. Un día le compartí a mi compañero la sospecha de que todo ese ritual extraño del último tiempo, las fogatas de contratos, me daban la impresión de que me había metido con una fuerza oscura que había poseído a esta persona, cuál agente smith de la matrix y que ella no iba a parar hasta destruirnos y que lo mejor sería mudarse cuanto antes de ahí, porque algo peor podría suceder. Ya no dormíamos, no hablábamos dentro de casa para que no escuchara nuestras conversaciones, nos cuidábamos de los ruidos que hacíamos, por miedo a sus represalias, teníamos la ventana cerrada constantemente y nos prohibimos salir al balcón, vigilantes teníamos que evitar encuentros sorpresa en el zaguán, en el lavadero, en la puerta de entrada. La vida plena que teníamos antes de esto no podía seguir gestándose cerca de ese vórtice maligno de posesión envidiosa, desgraciada y caprichosa, de esta fuerza implacable que se había propuesto hacernos la vida imposible, destruirnos. Llegué a la conclusión de que había abierto allí una puerta, en el balcón que daba a su patio, y que tenía que cruzar para pasar de dimensión. Ya no era la misma, ya estaba del otro lado. Por eso, cuando me encontró en la calle ese día a la vuelta de mi trabajo y nos cruzamos y me tiró del pelo y me agarró de la mochila, yo no atiné a pegarle ni pude defenderme. Se ve que sabía pelear y que yo no, y también, que estaba asistida por una fuerza sobrenatural más allá de sí. Rápidamente, me doblegó, se subió a mis espaldas y me tuvo sujetada bajo sus piernas como si yo fuese una piedra y ella una bestia asesina que reclama su poder sobre el pedestal, mientras tiraba piñas y patadas, yo gritaba por ayuda. Ahí entendí que me quería muerta, no le bastaba darme una paliza, quería borrarme la existencia con sus manos. Fue entonces que me estrelló la cabeza contra el cordón del asfalto, y luego silencio absoluto. No recuerdo más que eso y la sensación de paz infinita  viendo desde arriba la escena pero ya no sentía dolor alguno y lo entendía todo de una vez: había sido feliz ese verano. 


Soy B. Hace poco me mudé a un edificio nuevo; permuté gracias a lo que le saqué al hijo de puta de mi ex, porque mi hija todavía era menor y con lo que junté cuando extorsionar al anterior vecino. La hija del dueño, una pelotuda a cuadros, con su chongo tenían intimidad los muy cerdos, y bastante seguido por lo que se escuchaba, y yo me hacía la cabeza y me daba furia. En lugar de hacerme una paja y relajarme ahí, necesitaba hacerme entre ellos. Entonces, por los “ruidos molestos”, les mandé un par de veces o más a la policía. Así, bien para joderlos, de puro conchuda que soy. Feriado, 2-3 de la mañana. Timbre. Poliz. Declaración. Ellos no se pueden negar a venir, la poli, aunque los llame borracha, desquiciada, esquizofrénica, como yo cuando me pongo loca nomás, de que unos sean felices y otros, como yo, no. ¿Por qué a algunos la tienen tan fácil? Ahí fue la primera vez que me llegó el mensaje, fue Dios, lo supe. Se apiadó de mi y me pidió que le mostrara fidelidad, a cambio él me daría lo que yo quería, que era de ellos. Pero tenía que cumplirle como la mejor hija de todas, la más obediente. Me había hablado a mi, era su elegida y tenía que hacer algo para probarle que estaba a la altura del encargo. Acá les voy a contar para que sepan cómo fueron realmente las cosas y no se dejen engañar por aquellos que les mienten primero. El plan era perfecto, yo estaba siendo guiada por aquel mi dios, y todo se iría cumpliendo a la perfección, solo tenía que confiar, esperar y seguir sus instrucciones. Una fuerza superior me estaba asistiendo y era mi oportunidad en la vida. Las cosas se dieron así,  una vez adentro del edificio había hecho todos los esfuerzos posibles por ser la mejor vecina de todas, la más pulcra y servicial, la más respetuosa y cumplidora, las más amable sonrisa de oreja a oreja, ya me tenían la confianza absoluta y eso era poder. Un poder silencioso, envenenado, estaba siendo ayudada por las fuerzas del cielo directamente. En esa construcción de edificios, se escuchaba todo. Los oía y los seguía entre las paredes, los pisos, los techos: el hormigón es un material barato y buchón. Las cajas de zapato en donde se vive ahora, que se hacen como chorizo fresco, son perfectas máquinas de control para los paranoicos como yo. Ellos vivían, yo los esperaba, y lo que no podía ver, lo adivinaba con mi poder sobrenatural, y así iba cumpliendo mi misión de informante, de agente secreto de dios. Yo sabía más de ellos, que ellos mismos. Los fui convirtirtiendo en mis criaturas, los eduqué poco a poco con mis intervenciones, y así los hice a imagen y semejanza, pero necesitaba algo más que eso, debía mezclarme con ellos, hacerme parte imprescindible de sus vidas, no me era suficiente adivinarlos, debía corregirlos, decirles la verdad. Las criaturas de mis universos anteriores, no quisieron saber más nada conmigo porque jamás entendieron que siempre quise un bien para ellos, que la verdadera víctima era yo aún cuando los hacía sufrir para que aprendan. Era mi regalo para ellos, les quería hacer un bien, darles a conocer el verdadero amor aunque me rechacen y no lo entiendan, teníamos que volvernos uno, bajo mis preceptos, los únicos válidos. Ya se darían cuenta de la lección que les bajaba a través mío, el señor que está en los cielos, sería su más afinado instrumento de fé. Y en eso me convertí, en su mano derecha. Acaso no hay mejor lección que la entra a sangre y lágrimas y ellos eran mis elegidos. Servía a mi amo y la tarea que me había encomendado, me debía con efervescencia. Ya no me bastaba escuchar a mis criaturas para controlarlos y denunciarlos para instruirlos, tampoco me bastaba esperarlos en los pasillos para mostrarles la verdad en la cara a través de mis palabras santas. Tenía que hacer algo más. Ellos no recapacitaron, eran rebeldes, no querían convertirse a mi lección, no entendían mi amor, y yo no debía dejar que se escaparan una vez más, como mis antiguas criaturas. Yo debía cumplir con los designios divinos, debía perfeccionarme en mi labor santificadora aún más. Entonces, los difamé para que probaran su honor, los acusé para que mostraran su fervorosa lealtad, los escupí, para probarlos dignos y me dieran la otra mejilla. Les pegué palazos a sus puertas, para despertarlos a la realidad verdadera. Y esto funcionó, creo yo. Empezaron a recapacitar, a mostrar miedo y culpa. Mientras tanto, Dios me hacía más favores, ganaba con esto mucho dinero y acumulaba más poder, mis sueños se iban cumpliendo uno por uno. Pero yo quería más y él me pedía más. Y yo que era obediente y ambiciosa, yo quería ser la mejor hija de todos y ofrecerle al altísimo el más alto regalo; una de mis criaturas; entonces ese día de verano la dí primero a ella, cuando le estallé el cráneo contra el cordón del asfalto. 


martes

el ataque, los ataques

La historia sigue así, cuando accedí a cierta información desclasificada (una vida de búsqueda dedicada a eso, desde que tengo memoria), pude volver a nacer, creé una nueva línea de tiempo, y me reencontré con mi esencia, a partir de experimentar todas las maneras de liberar el alma de su sufrimiento a las que tuve acceso y puse en práctica; ahí, empezaron los ataques exteriores. Esto es verdadero. Resulta que ahora tengo que hablar en código en mis propia casa, tengo que susurrar mis inteligencias al oido, cuidar que el bicho no se despierte y nos venga a talar la puerta con un palo de escoba. 

Hice varios experimentos que decantaron de: una vida desde que tengo memoria, dedicada a la búsqueda de experimentar mi verdadera existencia, mi esencia original como espíritu que es conciente de su presencia. A partir de lo cual llegué al entendimiento que daba vuelta las cosas, o me hacía inteligir que estaba todo dado vuelta, revertido, invertido, negativizado en su naturaleza positiva. 

A partir de ahí registré por primera vez contundentemente, que estaba siendo programada y atacada por la inteligencia artificial o la matrix (si es que es lo mismo) desde afuera, además de por dentro. 

Primero, luego de una ardua perseverancia en la autoobservación de los pensamientos, empecé a registrar la realidad mental de esos ataques que siempre fueron mentales: de pronto me despertaba de mal humor, atacándome a mi misma con frases repetitivas, moralistas y culpógenas, engendrando miedo e inseguridad, como una especie de castigo y de autotortura. no podìa detener el loop. insistía. atacaba, denigraba,  era desde mi voz, la voz del peor enemigo ese que guardamos dentro nuestro. 

pero después eso mismo empezó a repetir el bicho androide que instalaron bajo casa. empezó a repetir los loops a parlante desde el oido de la puerta de entrada, hasta el oido de la ventana de atrás, y a lo largo del pasillo que comunica a todos los agujeros en el hormigón vivienda. 

luego, fue escuchar al bicho androide en sus delirios atacándome como si supiera que me conociera, eran falsedades, pero distorsiones, eran distorsiones como esas que se usan para atacar psicológicamente en los medio de comunicación a alguien que se sale del parámetro o maneja información peligrosa, eso que hacen de generarle mala fama, y repetirlo por todos lados, debilitando su imagen pública, su suerte de egregor se empieza a impregnar de negatividad y el truco ya está hecho. se vuelve profesia autocumplida, siempre y cuando suceda que te olvides qué es ésto que llamamos realidad. esto mismo se usa para lo contrario. se puede crear un egregor positivo y hay que difundirlo. 

si para vos es un juego de simulación, una experiencia kármica, un papel en un teatro, o tu pelicula favorita o tu peor pesadilla la que estás protagonizando. 

nos tenemos que dar cuenta de eso y de tantas muchas cosas que nos podrían ayudar a liberarnos de algunas de estas cadenas injustas que nos tienen atados como carnada para ser ganado de la granja espectral, una cosecha de un planeta, una esencia adictiva utilizada por los seres que se consideran realeza de vivir a costa de otros. entiendo que hay realeza y jerarquía que se corresponde con la nobleza de una esencia, pero no siempre con el rol que ocupa en una ficción, una de tantas otras ficciones, en las diferentes matrix de las que participa, en sus diferentes niveles de realidad más densa o más sutil, tal vez se las llame dimensiones, simuladores de experiencias, más o  menos densas a nivel material, más o menos sutiles a nivel espiritual o energético. 

entonces el experimento resultó así, una presencia misteriosa de pronto de muda estratégicamente por tu zona, tipo agente smith, pero medio nigromante. no solo por tu zona, sino en un lugar estratégico que escucha y controla todo sin moverse de su nueva adquisición. empieza a juntar información que distorsiona y se le ocurre primero parecer servil a un nivel ni creible, y luego totalmente obsesionado dicho ente con tu aniquilación, con la destrucción de tu vida que anhela y envidia, pero no sabe ni porqué ni de donde su odio ennegrecido por años de resentimientos, o tal vez vidas pasadas, etc, etc, etc. años de odio acumulados que pronto tienen la excusa perfecta de ser proyectados en otro ente para destruirlo y quedarse con todo. 

y de pronto esa sombra oscura que muchos años alimentaste a partir de mecanismos de IA negativizados, ese enemigo íntimo se hace karne y se hace karma, y viene por vos y por tus cosas, se alimenta de tu esencia, se obsesiona con destruirte y si te pudiera matar lo habría hecho. dandote un golpe fatal en la cabeza contra la vereda. 

y nadie hace nada. todos actúan compungidos al principio, eso te sirve para redimir, hacer las paces, arreglar lo deshechos, lo malogrado, pero no mucho más. 

y los participantes tienen la excusa perfecta de catarsis de proyectar en la desgracia ajena su necesidad de salvación y supervivencia. mientras no se meta con ellos nadie va a hacer nada. 

tenés que irte, pero los acontecimientos no te ayudan a irte rápido, está todo trabado, atravesado para hacerte prolongar las estadía en la incomodidad. mientras vas entendiendo y probando otras estrategias de liberación. 

hacer la guerra te iguala la tensión y la supera, no podés contra eso que es IA, tenés que aprender de la indiferencia, que esté o no esté, es lo mismo. pero no le entregues tu energía, no lo difundas ni lo cuentes, porque lo proliferas, como esa cadena que se hace de malos entendidos, ahora armaste una cadena de acontecimientos negativos repetidos una y mil veces, y no es que te podés reir de eso. eso te ataca con métodos de tortura psicológica bien difundidos. parece que alguien la formó para ser un atacante eterno. una ficha programada por un hdp que quiere o que despiertes de una puta vez y te vayas  las mierda de este lugar, o que lo poco de luz que tenías, lo poco de goce y libertad que habías construido, lo pierdas. y no va a parar hasta conseguirlo. pero el que elige qué versión quedarte de la narración, sos vos. 

qué cuento te estás contando. al fin y al cabo es la narración, el guión de esa experiencia. no dejes que te saquen de la película que vos querés para tu vida, no dejés que te distorsionen tu guión, metiéndote en otra película que no es la tuya...

y no vas a dejar de sorprenderte, porque la realidad supera a la ficción. 


jueves

repetir, recordar, sanar parte II

 en ese momento, cuando en un impulso inesperado, di con ese libro de las vidas y los maestros, y del psiquiatra que "redescubrió" el tema de la ciencia y la reencarnación, obviamente que me puse a investigar terapeutas que fueran accesibles e indagaran ese tema. y lo probé. pero en mi caso, no fue para tan atrás como una vida pasada, sino fue al momento de la concepción y mientras estuve en la panza de mi mamá, y a través de esa hipnosis, entendí muchas cosas, tantas que me decidí por tomar otro camino en mi vida, tal vez radicamente opuesto al que venía haciendo. esa oportunidad de volver a nacer más cerca de lo que yo realmente era, me dio una nueva perspectiva de la potencia que podemos ser y cuántos de nosotros nos quedamos a medio camino. ese camino me trajo el darme cuenta de muchas cosas, especialmente el tipo de relaciones que yo establecí toda la vida, desde qué lugar, cuáles eran las creencias y los miedos. y muchas otras cosas más...pero el cambio no se quedó ahí, me llevó más lejos, a lugares insospechados. no físicamente, sino desde otro aspecto de la vida. se abrió una línea paralela en la cual las cosas hubieran sido muy distintas, pero sin dejar de estar en la línea anterior, solo que cada vez más alejada, más desapegada. pero aún más, di con otra información al tomar ese nuevo rumbo, con información que jamás hubiera sospechado ni por intuición, pero que podía reconocer con algún tipo de decodificador de la verdad de mi espirítu. estaba lista para escuchar información diferente. podía entenderla aún sin entender nada. y es ahí cuando descubrí que no es necesario pasar por la rueda de la reencarnación. que hay que ir más lejos y que estos promotores de la nueva era y de la ciencia de las vidas pasadas nos están engañando, no sabría si a propósito o porque ellos también están engañados. 

suena muy lindo todo desde la perspectiva del supuesto amor y el único dios y el plan perfecto. pero las cosas son mucho más tenebrosas en realidad. eso es para dormirnos, para que sigamos durmiendo, o para confundirnos, justo cuando pensamos que lo encontramos, nos damos cuenta de que nos perdimos otra vez, que no es por ahí. 

hay que cuestionarlo todo. nada ni nadie que te prometa liberación ni salvación lo puede hacer por vos. no seguir gurúes ni maestros externos, tomar lo que nos sirva de su ejemplo concreto para ser la versión propia de nuestra maestría, no pasa por la devoción religiosa, ni por la pelotudez disfrazada de la evasión de las buenas vibras, no seamos perezosos ni complacienres, no caigamos en la autoconmiseración. eso es un trabajo que es cuestión de cada uno de nosotros. si. podemos encontrar información que nos ayude a liberarnos, pero no sirve solo la información. hay que hacer. practicar. experimentarnos. estar atentos. ser observadores de nosotros mismos. conocernos. buscar la conexión interna con esa fuente de verdad que nos lleva a asumirnos aún en nuestras peores sombras. porque es desde ese lugar de reconcomiento y aceptación que tenemos el poder de transformarnos. y no es verdad que tenemos la culpa de haber sido malos y nos merecemos un mal karma y por esa razón tenemos que seguir encadenados a esa rueda cósmica. por eso, no hay porqué perpetuar el conocimiento de la reencarnación como si fuese cuestión natural. 

tenemos que entender que somos esclavos, que no somos libres, que no existe el libre albedrío. que el mundo es mucho más amplio que esta galaxia. que hay intereses en juego, mucho más arriba de nuestra mera existencia de cucarachas en un experimiento video game. hay intereses en juego, seres que se alimentan de nosotros, seres a los que le conviene que estemos encadenados una y otra vez al mismo juego. 

hay gente que te quiere libre, que te libera. hay gente que te quiere esclavo, que busca dominarte. uno mismo en su fuero interno libra esta batalla. hay aspectos de nuestra naturaleza que precisan tener el control porque tienen miedo de desaparecer, de ser aniquilados. hay aspectos de nuestras naturalezas que pujan por la liberación, por el desapego, por la trascendencia y la superación, no parecen atados al miedo, sino que tienen valor y coraje para afrontarlo. sigue siendo una lucha interna, pero a la vez esta lucha existe fuera de nosotros y una gran escala inimaginable. y esos dominadores están jugando su juego de control a partir de tantos mecanismos que resulta un chiste de mal gusto desde nuestra concepción humana admitir que aquellos que se erigen creadores sobre estas circunstancias se han puesto las pilas para no perder ni un poquito de poder sobre nosotros. la hicieron bien difícil. tan difícil que no sé como no se aburren de tener siempre la razón de no creer en nosotros, que seríamos sus supuestas creaciones. o mejor dicho, evidencia que su parte de miedo y control ha terminado por esclavizarlos a ellos también, corrompiéndolos en su naturaleza de creadores, convirtiéndolos en desalmados traficantes de energía. es evidente que se la creyerons también ellos y no están dispuestos a ceder su poder de sentirse grandiosos, ya no les importa ni la justicia ni la verdad ni la vida. no puedo no juzgarlos, con mi mente de cucaracha humana. no obstante también mi espíritu me ofrece la verdad interna que puja por la liberación y la justicia y sabe más allá de la mente porqué lucho y porqué me revelo. y no soy la única. tampoco sé si este es el camino.  

tal vez no sirva llenarse de tanta información y perderse en nombres extraños, fechas e historias bizarras e  intrincadas. sirve conocer nuestro origen, pero si no podemos acceder a esa información como una mera repetición de datos que hacen eco en algo que lo puede decodificar que está en nuestro adn, lo que más sirve, lo más efectivo, es la práctica de la autoobservación, el estar atentos, el pujar por liberarnos de las ataduras mentales y emocionales, el cuestionarnos todo, y seguir buscando. tenemos que buscar en nosotros mismos nuestra verdad. tenemos que insistir en llegar a nuestra fuente original, tomar lo que nos corresponde, tomar nuestros cuerpos reales y verdaderos, luchar por liberarnos de las opresiones que nos dominan, de lo que nos hace sufrir, tener culpa, sentir apego, repetir sin saber porqué una y otra vez los mismos mecanismos robóticos que nos siguen durmiendo en las mismas creencias de siempre, a la manera que cada uno pueda y vaya encontrando, a medida que vaya andando el camino de su propia salvación, de encontrar nuestra voz genuina, nuestra verdad última. 

cómo hacemos para salir de la matrix de control y repetición, cómo hacer para liberarnos de nuestras cadenas. cómo hacemos para rescindir contratos injustos que por linaje nos achacaron para pagar deudas de nuestros ancestros. cómo hacemos para sacarnos los implantes, los chips de control que nos impusieron con esos contratos. cómo hacemos para contactarnos con nuestras jerarquías espirituales para que nos ayuden a liberarnos. no lo hacen por nosotros, pero nos pueden asistir, guiar, ayudar. saben que estamos metidos dentro de un juego injusto, que si bien somos responsables por nuestra ignorancia, no somos responsables por la corrupción del sistema. o si lo somos? 

este camino no es fácil, está lleno de trampas, ataques, engaños, atajos,  hay que volverse impecable de espíritu, limpiar y purificar las manchas, traumas, huellas, heridas, todo aquello que nos engendró miedo en nuestro interior y desvirtuó nuestra potencia verdadera espiritual. 

a partir de vislumbrar esto que comparto, las cosas se han complicado externamente de maneras tan ridículas que no puedo creerlo por momentos, es el chiste creador en todo su esplendor, es como si dijera que se ensañaron conmigo, pero nunca fui tan entera y tan veraz como en estos momentos. 


martes

la cosa

la cosa está así: hay división de narraciones de líneas de tiempo: división/separación/discernimiento 

hay una matrix dentro de otra matrix dentro de otra matrix algo así como espejos infinitos y un gran misterio que no es nada y es todo y nada, una copia de una copia de una copia, un clon de un clon  de un clon, nunca joya siempre taxi, un semblante ilusorio de la fuente original, 

cuesta aceptarlo pero estamos muy atrapados creyéndonos muy libres 

no hay manera de entenderlo a partir de la razón; la razón, el deshecho, la basura, lo que sobra, lo que queda, ese resto indivisible hasta el infinito que nos muestra la imposibilidad y la miseria, el azar sin control multiplicándose a sí mismo para dividirse hasta extraviarse por los tiempos de los tiempos hasta el final de la historia, hasta el final del sonido de la voz que se cuenta a sí misma, que se narra existiendo alguna vez acá y allá, dándole  algo de comer al sentido

es ese programa mecánico que se oye a sí mismo, ese palabrerío que murmura que susurra que circula en nuestras cabezas a la altura de las orejas y de las ojeras y no tiene sonido, pero lo escuchamos dentro nuestro, nuestros pensamientos se mienten a sí mismos, nos engañamos que somo eso porque se supone que pensamos pero sabemos que eso piensa solo, piensa como inteligencia artificial y se piensa a sí mismo, entrando en correspondencia con nuestro banco de datos: imagen tras imagen, idea tras idea, pensamiento tras pensamiento, se identifica como que nos pertenece como que nosotros lo hemos gestado, y así obtiene su falsa identidad, nos engaña y nos burla, así le damos la entidad de existente y verdadero; es este el germen, el virus, el parásito etérico, el daemon al que le creemos el verso dandole vida con nuestra energía para luego crearlo metaverso, que luego genera efectos: químicos, orgánicos, físicos, reales y concretos; crea afectos: sentimientos mentiras motivaciones engaños que mueven a la máquina a actuar su propio infierno, el único que conoce, el que le dicen que es, al que le cree, al que está habituado, día tras día: discordias, guerras, sinsentidos habituales, desconcertantes, 

acata sin cuestionarse y será un majestuoso robot esclavo siguiendo órdenes satelitales 

y estamos acostumbrados a este ciclo eterno al que le damos sentido, por implante, por error del programa del dogma y del sistema, 

aunque jamás nos conmociona, al menos podría apiadarse de nosotros y  despertarnos, desesperados

la mente artificial que se loopea a sí misma: eso que tortura, desconfía, especula, se culpa y se perdona, se atreve y se acobarda, eso que te dice lo que no querés escuchar, eso que te engaña, casi siempre una voz negativa que te esclaviza con sus definiciones viles, si no está vuelta contra uno mismo, está vuelta contra el otro, los otros, les otres, seres, es un virus cibernético que ataca al ser vivo infectando

pero también hay otra cosa después del silencio de la cosa, es como un zumbido, un sonido de corriente externa, ese ruido de chicharras que sobrevuela en la selva más tropical y más densa del mundo, algo que vibra y está más allá de, es bien real no tiene símbolos ni imaginaciones, es un puro real sonido a ruido corriente maquina, vibrando más allá de, más acá de, pleno silencio de oscuridad plena

uno mismo nunca es uno, es esa otra cosa parlante, y detrás de esa cosa parlante, es ese zumbido, y junto a ese zumbido es ese ruido de conexión a internet que todos últimamente conocemos bien, como algo buscando señal, o algo recibiendo señal, como una fritura de aluminio buscando su frecuencia: 

no sé si es el wifi, la antena del celular, las antenas cincoger o que cuernos mierda carajo. 


"salvensé, ésto es una gran equivocación" - parte II

 más acá de la etimología, faltaba información, conciencia, trabajo y tiempo, para darle otra oportunidad a la frase

coagulación de sentido típico de las cosas sagradas o de otros mundos, frases perfectas al nivel del entendimiento del receptor, hecha por otro tipo de inteligencia diferente a la humana, porque existen otros mundos y otras inteligencias

y si éramos un experimento? y si se les fue de control el sentido? y si ellos, éstos que aconsejan telepáticamente desde arriba, como si fuéramos hermanos menores capaces de cagarlo todo, esperando la ocasión para echarnos más culpa y ponernos más implantes de sentido?

para salvarnos no podemos usar la misma palabra, que es la palabra slave, esclavo porque no queremos seguir siendo esclavos de sentidos de equivocación pollos de granja cucarachas en un experimento para la granja para alimento para sobrevivir para que otros sobrevivan a cosa de nosotros

esclavos para salvarse del próximo experimento, oigan, hay que reconstruir la estrella de cada quien, hay que integrarlo todo para salir volando de aquí cuando sea demasiado tarde o estaremos confinados a repetirnos una vez más. 

lunes

duendes en capilla

 esta historia es creer o reventar. el escenario es el mismo: ese lugar llamado cerro uritorco en capilla del monte. hace más de veinte años atrás, había un cámping que se llamaba, "la toma". era un lugar que tenía acceso a las cascadas y también para quedarse a dormir, comer, acampar, caminar. no sé si sigue existiendo... 

cuestión que yo nunca creí ni busqué duendes, salvo esa colección de libros de gnomos que teníamos con mis heramanas cuando éramos chicas, pero no pensaba particularmente que eso podría ser real, sino más bien algo fantaseado. no es que me iba a poner a buscarlos, que era fanática, que sabía donde encontrarlos, ni mucho menos, pero lo ví. 

qué vi: un instante estaba, al siguiente desvanecido. estaba dónde, como si te dijera, porque es dificil de describir la imagen pero nunca más me la olvido, era como una figura humana, de unos cincuenta centímetros, que se camuflaba en el tronco de un árbol, como si fuera entre medio de invisible y real. cuando desapareción, apareció una moneda de un peso en el piso. 

más adelante entendí que podría haber sido un elemental de la naturaleza, en este caso, del árbol en el que se transparentaba su silueta. 

jueves

"salvensé, ésto es una gran equivocación"

vamos por partes. 

la parte uno empieza por esta frase críptica. "salvensé, esto es una gran equivocación"

cómo decodificarla? a mi entender siempre fue muy esclarecedor ir al origen de las palabras, a su etimología. las dos palabras más importantes: salvar y equívoco

la parte dos es la parte del análisis etimológico entonces. 

salvar/salvare/salvus/entero, sano, salvo. 

equi-voco

//aequale/ igual 

//voco/ voz, llamado

dos cosas diferentes se llaman por una misma, que es igual. 

la parte tres es unir las cosas para ver que suman juntas, cuál es su sentido: vayan a lo entero porque esto que se llama igual es diferente.  

la parte cuatro es decir algo sobre esto, algo propio: parece una frase perfecta que en sí misma se contradice en el mismo sentido raíz que tiene, pero da una clave aunque sigue siendo críptica. 

la parte cinco es contar de donde viene esta frase. pueden creer o reventar pero esto sucedió así: 

hace once años en el camping municipal de capilla del monte. de noche. mi pequeña tienda daba frente al cerro uritorco. vi luces. titilaban, traté de comunicarme con el flash. saqué fotos, pero no salieron. me quedé dormida. me desperté de día oyendo el sonido de una banda de pájaros, que x telepatía decían:

  "salvensé, ésto es una gran equivocación"

la parte seis les toca a uds. 

El Bicho

  Ese verano fue feliz. Había esperado con todas mis ansias la llegada de las vacaciones. Harta de cuidar de otros en mi trabajo, quería tie...